lunes, 3 de noviembre de 2008

SUBIDA A “PUERTA” DESDE HOZ DE VALDIVIELSO Y DESCENSO POR TARTALES DE LOS MONTES

La ruta comienza tomando el camino que asciende por la parte trasera de la primera casa de Hoz, según venimos desde Panizares. Andados unos 200 metros, comienza a nuestra derecha un vallado para ganado, que nos servirá de guía, pues deberemos seguirlo, siempre ascendiendo, hasta que termine. En nuestro paseo nos veremos acompañados por enebros, cornejos, lantanas, madreselvas y sobre todo por los agrietados troncos del pino negral (Pinus pinaster), que antaño fue objeto de aprovechamiento resinero; no es difícil encontrar fragmentos de los antiguos potes de barro en los que se recogía la resina. Esto nos llevará una media de entre 30 y 45 minutos, dependiendo del nervio del caminante.

Del punto en el que finaliza la valla, arranca un sendero que, describiendo un zig-zag, consigue superar los escarpes calizos que se asoman al Valle de Valdivielso. El pino cede espacio a las encinas y a los bojes. Haciendo un alto en alguno de los miradores naturales a los que da acceso el camino, apreciaremos, a nuestra derecha, los tejados rojos del pueblo de Panizares, y a nuestra izquierda, veremos extenderse los campos de cultivo del valle, lamiendo las orillas del Ebro; seremos sorprendidos por el majestuoso planeo de los buitres leonados, que tienen en estos riscos sus nidos y posaderos.

Foto 1: Panizares desde la subida a Puerta

Al coronar Puerta, se abre a nuestros ojos una bellísima panorámica de la sierra de la Tesla, con el valle interior en el que se encuentran los pueblos de Tartales de los Montes y Tartales de Cilla, ambos comunicados por una pista forestal que forma parte del GR-85.


Foto2: La Tesla desde Puerta

El camino inicia inmediatamente el descenso hacia este valle interior. En su trayecto podremos observar algunas de las escasas hayas, que han sobrevivido a las cortas realizadas tiempo atrás (ver nota), algunos ejemplares de mostajo y de fresno, y apreciar con pena los efectos del incendio que tuvo lugar en el año 2003.

Conforme vamos descendiendo, el camino se convierte en pista forestal. Al llegar a un cruce, deberemos tomar el ramal de la izquierda, pues nuestro objetivo es llegar a Tartalés de los Montes. Continuaremos el descenso sin hacer caso a los caminos que se abren a los lados del nuestro. De esta forma, acabaremos desembocando en la pista que une los dos Tartalés, para, allí, seguir caminando hacia la izquierda. Antes de llegar al pueblo, encontraremos los establos de una explotación ganadera que cría sus vacas y terneros, en régimen extensivo, en estos pastos.

Tartalés es un pueblo encaramado a la sierra, con una iglesia que conserva elementos románicos de gran valor. La explotación maderera de estos montes y la dificultad de su transporte hasta Valdivielso, hicieron que, antiguamente, se instalara un cable aéreo para bajar los troncos desde Tartalés a Hoz.

Tomaremos la carretera que desciende hacia Hoz y enseguida nos encontraremos con un túnel excavado en roca viva. Antes de atravesarlo, podremos asomarnos a la cascada del Fuerte, por la que se precipita el arroyo que nace en la fuente de la Nava. Desde este agreste observatorio, podremos apreciar los restos del precario camino que antaño servía de vía de comunicación entre Hoz y Tartalés. Pasado el túnel, un mirador de piedra de reciente construcción, nos brinda preciosas estampas del entorno.

Foto 3: El túnel y la cascada del Fuerte

La zigzagueante y maltrecha carretera desciende por las estrecheces de la garganta, para situarnos, finalmente, en el paisaje abierto del Valle. La fuente de Piñavera nos recibe a la entrada de Hoz y ofrece al caminante el frescor y la pureza de sus aguas.

Hace ya muchos años que el ruido de las esquilas dejó de oirse en el camino a Puerta, cuando los pastores de Hoz subían con sus rebaños de ovejas para apacentarlos en los pastos de la Majada. La otra forma de llegar hasta ellos, era siguiendo el tortuoso y arriesgado camino que ascendía hasta Tartalés de los Montes, colgado de los farallones calizos mediante vigas de madera y muros de mampuesto. Hoy día la situación con respecto al acceso a Tartalés no ha mejorado: se trata de una carretera en un estado lamentable, llena de socavones y con peligro de hundimientos, como ya ocurriera con uno de sus tramos en el año 2002.

Foto 4: El antiguo camino a Tartalés

En los años de la guerra incivil, siendo alcalde de Hoz, Severiano Revuelta, un grupo de vecinos del pueblo subió a Puerta a cortar unas hayas para leña. La mala suerte hizo que uno de los árboles cayese encima de los que lo cortaban, matando a uno, Felix Fernández (El Largo), que ejercía las funciones de secretario, e hiriendo a Marciano Bravo ( marido de la maestra, Ermilia Gómez), y a Bernabé Díaz. Tuvieron que bajar al fallecido ayudándose de una escalera de mano que hizo las veces de camilla.

Foto 5: Uno de los escasos ejemplares de haya en Puerta

¿Cómo llegar a Hoz?

Para llegar a Hoz desde Burgos podemos optar por coger la nacional I hasta Briviesca y allí tomar la carretera hasta Cornudilla, para desembocar en la nacional 232 que nos llevará, pasando por Oña, hasta Cereceda; allí deberemos desviarnos a la derecha y coger la carretera que discurre paralela al embalse de Cereceda. Entraremos así por el sector oriental del Valle, encontrándonos en primer lugar con la desviación que lleva a Panizares y después con el pueblo de Hoz.

Otra forma de llegar desde Burgos es: coger la nacional 623 hasta Sotopalacios y allí tomar la carretera que conduce a Villarcayo. Desde lo alto del puerto de la Mazorra se divisa hacia la derecha todo el valle en su esplendor. Al descender el puerto y llegar a Valdenoceda, tomaremos la carretera que se adentra en el valle. El primer pueblo que nos sale al paso es Quintana, más allá la carretera se bifurca, debiendo tomar el ramal de la izquierda, que después de atravesar un puente que cruza el Ebro, nos sitúa en Puentearenas. El pueblo siguiente es Quecedo, sede del ayuntamiento del valle. A continuación nos reciben Arroyo y Valhermosa, para finalmente llegar a Hoz.

Dificultad: Media
Tiempo estimado: 3 horas
Autor: Javier Álvarez Díaz